¿Por qué tú no estás en la zona de confort?

El término zona de confort es bastante conocido. Es algo que hemos venido escuchado muchísimas veces a lo largo de nuestras vidas e incluso es probable que en algún punto hayamos dado consejos acerca de cómo evitar caer en ella o de cómo salir en caso de que la persona en cuestión, bajo nuestra perspectiva, ya se encuentre atrapada allí. Sin embargo, si el día de hoy se te acercara un tipo en la calle y te preguntara ¿Por qué tú no estás en la zona de confort?, ¿Qué le responderías?

Hace algunos años escuché por primera vez los términos zona de aprendizaje (learning zone) y zona mágica (magic zone), los cuales ya no son conceptos tan conocidos. La diferencia entre las 3 zonas es simple:

La zona de confort está compuesta por todo aquello que conoces, a lo que estás acostumbrado y que es familiar para ti. Por lo tanto, es lo que te hace sentir seguro, cómodo y protegido (responde al segundo bloque de necesidades humanas básicas de la pirámide de Maslow siendo menos indispensable que la respiración pero más indispensable que la intimidad sexual). La zona de confort indudablemente tiene aspectos positivos y, siendo sinceros, es completamente normal que las personas deseen permanecer dentro de esta zona o como yo la llamo “Burbuja de protección”.

Sin embargo, el problema radica en que las personas pueden estar acostumbradas a cosas horribles (porque eso es lo que conocen, lo que han visto desde niños, lo que les enseñaron sus padres, la sociedad, la escuela, etc.). Por mencionar algunos ejemplos, las personas pueden estar acostumbradas a la violencia física, al maltrato verbal, a estar 8 horas al día en un trabajo que detestan, a ser menospreciadas, a estar atoradas en el tráfico durante horas, a permanecer en una relación destructiva, pueden estar acostumbradas a la pobreza y a no poder pagar el recibo de la luz a final de mes, etc.

A pesar de que los factores mencionados son evidentemente malos, ¿Por qué razón crees que hay millones de personas en esas circunstancias bajo las cuales lo único que hacen es esperar?. Talvez puedas mencionar que es por culpa del gobierno, por falta de oportunidades, porque así lo quizo el destino o simplemente por falta de suerte. La realidad es que tu zona de confort tiene la culpa.

La zona de confort tiende a paralizar la acción por 2 simples razones: la primera es porque existe un miedo a perder lo que ya tienes (casi siempre infundado), y la segunda razón es porque no conoces otras opciones y crees que esa es la única forma de vivir (a final de cuentas es lo que has visto desde niño y lo que te han enseñado).

Por otra parte, la zona de aprendizaje es aquella conformada por todas tus nuevas experiencias. Cada vez que pruebas un platillo distinto, intentas una nueva ruta para ir al trabajo, realizas un viaje a un destino desconocido, aprendes un nuevo idioma, etc., te encuentras dentro de tu zona de aprendizaje. Hay personas realmente apasionadas sobre esta zona y tratan de permanecer siempre dentro de ella. Sin embargo, lo realmente importante es que la zona de aprendizaje lo que hace, en última instancia, es expandir tu zona de confort.

Por último, la zona mágica es un lugar donde muy pocas personas se atreven a ir. Es la zona conformada por tus sueños y, lamentablemente, son contadas las personas que se atreven a ir por sus sueños. Los sueños son aquellas cosas que anhelamos con todas nuestras fuerzas y que siempre hemos querido tener pero, paradójicamente, son también las que más nos dan miedo o las que consideramos más peligrosas, dañinas o escalofriantes.

La zona mágica desafía nuestro concepto evolutivo (el miedo a perder tu seguridad actual o lo que ya has logrado es una respuesta lógica para la supervivencia) pero un buen consejo que puedes tomar antes de aventurarte dentro de tu zona mágica, es comenzar por la zona de aprendizaje de forma gradual; comienza por hacer cada día algo que jamás hayas hecho antes. Puede ser algo tan sencillo como platicar con un desconocido en tu trabajo o comer caracoles en un restaurant (en caso de que nunca lo hayas hecho).

Al realizar el ejercicio anterior te acostumbraras a estar dentro de tu zona de aprendizaje (convirtiéndola en tu nueva zona de confort) asegurando que, más pronto de lo que crees, superes el miedo y decidas aventurarte dentro de tu zona mágica.

Jesus Nieblas

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